Dime que manejas y te diré lo que ganas

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¿Os habéis parado alguna vez a pensar cómo distintas variables actúan en la vida de un asalariado?

Partamos con el caso en una empresa de limpieza municipal para argumentar las diferentes funciones y salarios, sobre todo, fijémonos en los elementos de trabajo y factores competitivos:

    •El barrendero, que usa mucho las manos, cobra poco. Maneja poca información y le explican poco. Le indican tareas: limpia esta calle.

    •El encargado, que ha sido barrendero antes, aunque colabora puntualmente en algún trabajo ya usa menos las manos y usa más un cuaderno/ordenador: hace los turnos, revisa el trabajo burocrático. Por lo tanto, maneja más información y gana más.

    •El dueño de la contrata ya toca poca basura, aunque como siente el negocio como suyo es probable que no se le caigan los anillos cuando tenga que hacerlo porque alguien no vaya a trabajar o haya un pico. Es más, tendrá la visión de todos los puestos porque con su contrata empezaría sólo con él y poco a poco fue contratando a gente y enseñándoles el trabajo a medida que él no lo podía ejecutar. No lo hace igual de bien que los demás pero podría arreglar algún roto puntualmente. Tiene contactos, hace presupuestos, sabe las tarifas competitivas a ofertar, regula cuando contratar y cuando despedir.

    • Probablemente un conductor de vehículo especial de limpieza gane algo más que un barrendero, al que puede suplir en cualquier momento, pero siga ganando poco más o menos que un encargado y, por supuesto, menos que el dueño del negocio, por lo menos si es de plantilla.

Podemos sacar como conclusión que, cuanto más concretas sean tus tareas, menos visión tengas del negocio, y menos información global tengas: menos ganarás. Podrás ganar un poquito más si haces una labor especializada y diferenciada de tus compañeros.

Es sorprendente el inmenso desconocimiento de los negocios que tienen las personas que llevan 25 años trabajando en él. Luego entonces que no les extrañen que ganen poco.

Para reafirmar esto os voy a contra una experiencia profesional:

    •Ultimamente hay clientes que me piden cosas curiosas, como que de cursos de temas de las que no soy especialmente experto. Ellos asumen un riesgo (que les salga mal y pierdan el tiempo de su gente) y yo otro (que no terminen contentos y que pierda prestigio, dinero y tiempo). Pero la verdad, es que suele salir bastante bien, con muchas horas de preparación y nervios iniciales, eso sí. Si lo hago, es por salir del circulo de la comodidad y forzarme a evolucionar y trabajar en profundidad sobre un tema específico.

    •Uno de los cursos que impartí hace poco fue de gestión del cambio. ¿qué mejor excusa para hacer un “master intensivo autodidacta” y conseguir nuevos contenidos para guiar mi empresa, impartir otros cursos y ¿enriquecer algún libro?

    •En uno de los ejercicios del curso, les propuse a los alumnos que describieran todo el proceso, desde la conceptualización de un producto en su empresa hasta la puesta en marcha en las tiendas. No os podéis imaginar lo sorprendidos que se quedaron los propios alumnos al darse cuenta que, después de decenas de años trabajando en su empresa, por primera vez entendieron a que se dedicaban y las dificultades que ellos mismos encontraban en el proceso. Pues ya mereció la pena el curso porque: se produjo un cambio en los asistentes.

    •A partir de ese momento, decidí incorporar ese ejercicio a otros cursos y constatar que la mayoría de la gente ni le han contado ni se han molestado en entender el negocio que le da de comer. Por lo tanto, según mi teoría, su valor no es tan grande como podría ser para su mismo coste.

Yo mismo reconozco ese error, trabajaba en el departamento de tecnología de un banco y me interesaba más la tecnología que la banca. En ese contexto, parecería no muy mala idea que los responsables de tecnología pasasen unas semanitas, sí sí semanas (creo que a esto se le llamaba antes meritorios), haciendo labores operativas en una oficina bancaria como cualquier cajero. Posiblemente el área de negocio no tendría que preocuparse por definir los cambios y prioridades en los sistemas porque habiéndolos vivido en primera persona, ya se les ocurriría cientos de mejoras con criterio a los propios técnicos, ideas que a un cajero a lo mejor no se les ocurría.

Un buen ejercicio personal o incluso de dinámicas de grupo, sobre todo en niveles intermedios, podría ser intentar dar forma a un negocio que hiciera la competencia al nuestro actual. ¿Cuanto dinero, conocimientos, contactos y personas necesitaría para llevarlo a cabo? Esta mentalidad te mantendría mucho más observante del entorno y te obligaría a considerar variables comúnmente ignoradas.

Es más, hasta podrías encontrar un hueco y ponerlo en marcha algún día o “venderle” la idea a tus responsables. ¿cuantas empresas crees que han nacido porque un empleado ha presentado una idea brillante a sus jefes y estos las han ignorado?

 

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1 Comentario

  1. El típico punto de vista español, el puesto más bajo maneja menos información, el más alto en la pirámide maneja más información, FALSO.De lo que se desprende que el puesto más bajo debe ganar menos y ser menos importante que el más alto en la pirámide: SUCEDE y FALSO.De lo que se deduce que el más alto en la pirámide podría llevar el solo todo: FALSOTan imprescindible e importante es la base como la cúspide. La diferencia de salarios, se basa únicamente en cantidad de gente que hay en el escalón de la pirámide.Por eso en este país los desarrolladores son tan poco valorados. Todo lo contrario que en los países que de verdad son productores de software y no simples charcuterías.

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