Un viaje a Copenhague con Autentia

Hace poco compartí mi experiencia grabando eventos tecnológicos con Autentia y hoy quiero hablaros de otra experiencia que hace pocas semanas tuve la oportunidad de vivir.

¡Un viaje a Copenhague!

El equipo de Comunicación de Autentia lleva activo dos años y medio y aunque por ahora hemos viajado poquito, pues la mayoría de los eventos que grabamos son en Madrid, he podido conocer sitios que todavía no había visitado. Y, ¡viajar por trabajo también mola!. Siempre te queda un ratillo para conocer el sitio en el que estás, tomarte algún vino, cervezas, pintxos…

Os voy a contar el viaje.

Mes de abril. Estábamos grabando el evento de Greach en Madrid en el Teatro Luchana. Uno de los ponentes al que le hicimos entrevista nos dijo que le gustaba mucho la idea de las entrevistas y que lo que hacía Autentia era “really cool!”. Le comentó a mi compañera Alba Roza que estaría bien que fuéramos a Copenhague al evento GR8Conf Europe 2016 que se iba a celebrar en junio.

Cuando nos lo contó a las demás, pensábamos que era lo típico que se dice pero se queda ahí en el aire, olvidado. Pasó un tiempo y el ponente se puso en contacto con uno de los organizadores de Greach pidiéndole el contacto de Alba, para decirle que no se había olvidado de lo que dijo sobre ir a Copenhague. ¡Al día siguiente de hablar con ella teníamos los billetes comprados y la habitación del hotel reservada! Nos íbamos del 29 de mayo al 3 de junio. ¡Una semana en Copenhague!

Yo había estado en abril por primera vez porque mi hermano vive allí. Fui con mi madre, un viaje en familia. No tuve muy mal tiempo, me llovió solamente una mañana y no hizo demasiado frío. Hice mucho turismo pero me volví a Madrid con ganas de regresar allí pronto. Así que imaginaros mi cara de felicidad cuando supe que volvía.

DÍA 1: Vacaciones – Salida de Madrid a las 11:10 – Llegada a Copenhague a las 14:35. Soleado, 25º

Mi hermano nos vino a buscar al aeropuerto a Alba y a mí. No habíamos pensado que íbamos a hacer ese día pero tampoco nos lo pensamos mucho cuando mi hermano nos dijo: ¿queréis ir a la playa?. Claro al principio nos quedamos como… – ¿A la playa?, Vale que era mayo y aquí en España no es tan raro ya poder disfrutar de playas, pero ¿en Copenhague?. Directas al Báltico nos fuimos, a meter los pies porque bikinis no teníamos.

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Después de un poco de playita nos fuimos al barrio de Christiania. Estaba tocando en directo una banda danesa. La gente estaba sentada con cervezas. Volvimos al centro a cenar, nos tomamos otra cerveza y a dormir.

DÍA 2: Vacaciones – Excursión en tren a Helsingør Soleado, 25º

Para aprovechar este día, decidimos ir a visitar el Castillo de Kronborg, al norte de Dinamarca. Se tarda media hora en tren desde la Estación Central. Compramos un pase para ver todo el castillo por dentro que nos costó 90kr (unos 13 euros aproximadamente)

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Durante varios siglos Dinamarca obtuvo importantes ingresos económicos cobrando una tasa a los barcos que atravesaban el estrecho de Oresund, estrecho que separa a la isla danesa de Selandia del territorio sueco. El Castillo de Kronborg cumplió un importante rol en esta tarea recaudatoria.

Como se ve en las fotos, hacía un día estupendo así que cuando terminamos la excursión exploramos la “playa” que había detrás y paramos un ratito a tomar el sol. Por la tarde buscamos un sitio para comer por el pueblo y cogimos el tren de vuelta a Copenhague.

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DÍA 3: Vacaciones – Ruta en bici por Copenhague. Cena de Speakers – Lluvia y Sol

Cogimos las bicis y salimos por la mañana a dar una vuelta por Nyhavn o “las casitas de colores de Copenhague”. Empezó a diluviar cuando estábamos por ahí con ellas, así que volvimos al hostel en el que se estaba quedando Alba a esperar que parara. Teníamos que ir después a hacer check in al nuevo hotel porque al día siguiente ya empezábamos a trabajar en el evento. Dejamos las bicis en la Estación Central, fuimos a casa de mi hermano a por mi maleta y fuimos en busca del hotel. Sabíamos que se llamaba Wake Up y al buscarlo en internet nos apuntamos la dirección sin saber que en verdad existen dos Wake Up en la ciudad y no están precisamente cerca uno del otro. ¿Qué paso? que efectivamente fuimos al Wake Up equivocado. Nos habíamos empapado en la bici por la mañana, no habíamos comido aún, habíamos ido andando con las maletas y cuando por fin llegamos… “Tenéis que ir al otro Wake Up”, la chica sacó un mapa.

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Se nos quedó la cara de “El Grito” de Edward Munch. Por suerte se había despejado y había salido el sol, pero hacía mucho calor para ir andando con las maletas para arriba y para abajo. Fuimos hasta un bus que nos llevaba cerca del hotel. Al llegar teníamos problemas con la reserva de la habitación, la chica nos decía que esa reserva era para una persona. Empezaba a ser como una pesadilla, pero se pudo solucionar en seguida. ¡Bien! Teníamos habitación y habíamos dejado las maletas. Eran las 16:30, aún teníamos horas para pasear en bici antes de la cena de los ponentes a las 19:00.

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¡Oh no! Las bicis estaban casi al lado del otro Wake Up… teníamos que volver a por ellas… Terminamos comiendo a las 17:00, en Paludan Café (muy recomendado). Comiendo a las 17:00… y teníamos la cena a las 19:00. Qué le vamos a hacer. Dimos pedales hasta el Parque Langelinie, en la Bahía del Puerto de Copenhague, donde está la famosa Sirenita.

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Dentro de este parque también se encuentra Kastellet, la ciudadela militar.

En la actualidad la ciudadela sirve de acuartelamiento militar, pero es una zona de acceso al público y de hecho es uno de los lugares más típicos de Copenhague. En el interior se pueden encontrar cañones antiguos que formaron parte del armamento defensivo en diferentes épocas

Y también existe en el recinto un molino de viento que a primera vista parece que está fuera de lugar. Pero no se trata de un adorno, la ciudadela era en parte autosuficiente y el molino tenía originalmente su función junto con otros elementos de la fortaleza para cubrir las necesidades de los soldados en caso de asedio

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Foto cortesía de http://www.skypix.dk

También visitamos El Palacio de Amalienborg. Es la residencia oficial de la familia real danesa durante el invierno. En realidad no se trata de un solo palacio, sino de cuatro, distribuidos en torno a una plaza presidida por la estatua de su fundador, el rey Frederick V (la Plaza de Amalienborg).

Fue la hora de volver para la cena de los ponentes. Cenamos en el restaurante Vita. Era una antigua farmacia y lleva alli desde 1690. Nos dieron algunos entrantes, una carne con patatas asadas y una tarta de chocolate. Todo acompañado de cervezas y vinos. Fue una cena divertida en la que tuvimos ocasión de volver a hablar con los ponentes de ediciones pasadas

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DÍA 4: ¡Empieza el evento de GR8Conf Europe 2016! – IT University

Nos levantamos pronto y fuimos a desayunar a una cafetería que estaba de camino al metro porque no sabíamos que el hotel incluía el desayuno, (cara de “El Grito” otra vez cuando nos enteramos). Cogimos el metro en Kongens Nytorv y fuimos a la universidad de IT en DR Byen St. Tardábamos 10 minutos en metro. Cada viaje en metro te cuesta 24kr (3,23€) y te incluye mínimo dos zonas. Allí teníamos que hacer las entrevistas a los ponentes, hacer fotos para las redes sociales y grabar un vídeo resumen. Es una pasada la universidad por dentro. Si vais a Copenhague y os gusta la arquitectura tenéis que visitarla.

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Como terminamos pronto y nos quedaba toda la tarde libre para disfrutar, al salir nos fuimos a Distortion. “Cada año el primer sábado de junio se lía en Copenhague. Festival callejero al canto. La cosa va hacia arriba, es un verdadero foco de atención. Bajo el sugerente nombre de Distortion, se trata de un encuentro sobre la cultura de los clubs, que no clubes en este caso, en la capital danesa. Distortion es de reciente creación, pero ya va llevando su poquita de tradición. Fue en 1998 cuando durante la celebración de una fiesta nocturna de Mantra se decidió brindar a Copenhague la marcha que se merece una ciudad que vive tanto en la calle para el frío que hace.”

(Alejandra Chaves, http://www.abc.es/viajar/dinamarca/abci-distortion-pone-copenhague-boca-201210051530.html)

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¡Toda una experiencia de ambientazo!

DÍA 5: Segundo día en GR8Conf Europe 2016 – IT University

Pasárselo tan bien en un festival tiene luego sus desventajas cuando te suena el despertador a las 7:30 de la mañana y no te levantas precisamente como una rosa… Pero esta vez yo no me olvidaba de que teníamos desayuno incluido en el hotel así que cuando pensé en toda la comida que podría comer salí como un correcaminos de la habitación y bajé a la cafetería. Tenía media hora para disfrutar de un fantástico buffet. Salimos hacia la universidad y seguimos con las entrevistas y el vídeo. Ese día, la organización había preparado un “Meet&Greet” a las 19:00 con cervezas belgas y alemanas

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DÍA 6: Último día en GR8Conf Europe 2016 y en Copenhague – IT University

Tras terminar el trabajo de este día, Søren Glasius, organizador de GR8Conf Europe, nos felicitó por el trabajo que habíamos hecho y comentó que #gr8conf había sido Trending Topic, algo que nunca antes les había pasado pero que esta vez, gracias al trabajo de Alba Roza en redes sociales, se había conseguido. Volvíamos muy satisfechas. El resultado posterior ha sido muy positivo y podéis verlo en el canal de Autentia Media.

Fuimos al hotel a por las maletas y fuimos hacia la Estación Central para coger el tren que nos llevaba al aeropuerto. ¡Estuvimos a punto de perder el avión y quedarnos en tierra!

Teníamos el vuelo a las 18:55 y cerraban la puerta de embarque a las 18:25. Eran las 17:40, el tren al aeropuerto tarda unos 20 min. Si venía pronto teníamos margen, poco, pero teníamos margen. Fuimos a la vía 5 y cuando miramos la pantalla vimos que el tren venía con retraso. Si su hora de llegada tenían que haber sido las 17:40, su hora prevista era las 18:03. Calculamos. Si viene a las 18:03, llegamos sobre las 18:23. De repente la pantalla cambió a las 18:05, luego a las 18:07… Empezamos a entrar en pánico. Si seguía subiendo y nosotras seguíamos en el andén sin buscar una alternativa, seguro que no íbamos a llegar. Salimos a la calle a buscar un taxi. Nos cogió uno que iba en la dirección del aeropuerto pero tenía que dejar a una señora primero. Le explicamos la situación. Eran las 17:55 y teníamos que estar como máximo a las 18:15 en el aeropuerto.

El taxista nos dijo que lo iba a intentar y nos dijo: “Os cobro lo que marque el taxímetro desde que se baje la señora + 100kr (13€) extra por peligrosidad”. No estaba la cosa como para ponerse a negociar. Luego entendí lo de la “peligrosidad”. Fue adelantando por el carril contrario cuando no venían coches y pisando el acelerador. Llegamos a las 18:15. Salimos corriendo, subimos las escaleras y nos encontramos mucha cola para pasar el control de seguridad. Por suerte delante de nosotras iba un español que tenía que coger el mismo vuelo, pero él estaba bastante tranquilo…nos dio un poco de esperanzas. Cuando vimos que se colaba y se ponía de los primeros para el control, no pudimos evitar hacer lo mismo.

Tuvimos suerte, nadie nos vio, pero para nuestra desgracia… íbamos con tanta prisa que las cervezas y la botella de agua que llevábamos en la mochila de mano habían pasado desapercibidas, para nosotras, pero no para la mujer que estaba mirando por el escaner. Yo lo solucioné rápido tirando la botella a la papelera que había pero a mi compañera Alba le retuvieron su maleta un rato. 18:25. Miramos la pantalla de la puerta de embarque. “Puerta A23 – 9 min andando”. Corrimos y corrimos hasta quedar completamente agotadas. Al llegar estaba el hombre tranquilo de antes y seguía tranquilo. ¡Porque el vuelo no salía a las 18:55 sino a las 19:10 ahora! Estaba todo el mundo sentado esperando y empezaban a salir los ocupantes de nuestro avión que llegaban a Copenhague. Tenían aún que limpiarlo y prepararlo. ¡Qué mal rato!

Nunca me había dado tanta pena dejar una ciudad que no fuera la mía. He vivido una de las mejores experiencias de mi vida y conocido a mucha gente de todas partes del mundo. Me ha gustado mucho poder trabajar fuera, en otro país. Y lo mejor de todo para mí, más allá de todo lo que uno pueda disfrutar ahí, es mandar el resultado del trabajo y que feliciten a Autentia por el trabajo bien hecho y profesional.