¿Dónde empieza la transformación?

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Siempre se ha dicho que el activo más preciado en una organización es su gente. Sin embargo, muchas veces nos perdemos en esta afirmación y dejamos de lado esos aspectos del entorno que afectan a las personas. Las empresas que tienen como norte una transformación digital, se esfuerzan en formar equipos con personas talentosas, dispuestas a contribuir con una cultura flexible, abierta y capaz de desarrollarse en entornos cambiantes. Nosotros, las personas, somos quienes damos vida a la organización y hacemos realidad las soluciones que satisfacen las necesidades existentes en el mercado, incluso somos mercado; por tanto debemos tener buena actitud y competencias acorde a las exigencias que se nos van presentando.

Hacia dónde vamos con una transformación digital

Hablar de transformación digital a veces resulta polémico porque no está claro todo aquello que puede abarcar. De manera general su objetivo es enfocar a las organizaciones en el desarrollo del negocio y la adaptación al cambio.

La transformación digital busca, entre otras cosas, incorporar tecnología como parte del ADN de la empresa, haciendo que la organización pueda dedicar esfuerzos en aspectos estratégicos: desarrollar el negocio, ser más competitivos, mejorar los procesos, entender las necesidades del cliente, buscar más y mejores experiencias, entre otros. Este proceso de cambio impacta principalmente a las personas y para que sea efectivo se debe evolucionar a una cultura más ágil, tolerante a riesgos y experimental, porque requiere que la organización modifique su dinámica de trabajo y piense diferente.

Una disrupción digital necesita, sin lugar a duda, líderes entrenados con disposición a aprender continuamente y a adaptarse. Se debe tener presente que este proceso no es solo responsabilidad de la alta gerencia y que demanda la participación e influencia de todos los que conforman la organización, se necesita la creación y comunicación de una visión estratégica, la generación de confianza en los clientes y stakeholders, las ganas de probar y experimentar al estilo de las startups y sobre todo mantener las mejores experiencias del pasado para construir el futuro.

Finalmente, es importante mencionar que las organizaciones deben tener la habilidad de adaptar la gestión de las personas y ser capaces de atraer y retener talento que esté dispuesto a afrontar este nuevo modelo y que posea competencias particulares que hagan más llevadero este proceso de transformación.

Las personas como elemento clave de la transformación digital

Existen competencias duras (hard skills), blandas (soft skills) e híbridas (hybrid skills). Las organizaciones necesitan personas con una mezcla (blending) de cada tipo que les permitan cambiar, adaptarse, crecer, ser ágiles y hacer de sus organizaciones un entorno propicio para el crecimiento, la innovación y la creatividad.

Según mi experiencia y de acuerdo a los resultados obtenidos en un estudio realizado por el MIT & Deloitte, publicado en el libro Technology Fallacy las empresas que desean alcanzar con éxito un proceso de cambio deben tener las siguientes competencias claves:

Distribución de competencias
Competencias claves
    1. Orientación al cambio:

      Describe la capacidad de las personas para adaptarse a nuevas formas de hacer las cosas: ser ágil. Esta característica es importante en todos los niveles de la organización. Los equipos con esta competencia son capaces de innovar y buscar soluciones disruptivas. Se les hace más fácil conseguir los objetivos de la transformación y nunca pierden la motivación. Son una pieza importante para promover el cambio en la organización. Las personas con orientación al cambio están en constante movimiento y son agentes de cambio. Sin embargo, es importante ayudarles a mantener el foco en los objetivos que se quieren alcanzar porque puede que en su afán de cambio se disperse en muchos objetivos.

    2. Comprensión de la tecnología

      La transformación digital no se refiere a un cambio en el uso y aplicación de la tecnología sino más bien necesita que se tenga presente, se entienda y se sienta entusiasmo por ella. En este sentido, la idea es que las personas estén familiarizadas con las herramientas tecnológicas existentes para realizar su trabajo y es muy importante que tengan la capacidad y necesidad de aprender nuevas cosas. Ahora mismo, la tecnología está en constante evolución, por ejemplo los algoritmos de búsqueda en Instagram o Google cambian a diario. Las personas deben estar abiertos a aprender y ser curiosas de lo que pasa como un medio para optimizar los procesos y/o generar mejores resultados. La tecnología ha pasado de ser un departamento a uno de los pilares más importantes en la construcción de las empresas.

    3. Pensamiento estratégico:

      Sin importar el nivel o estructura de la organización, la estrategia debe ser el aire que se respira en la organización y sus colaboradores deben ser y sentirse parte de ella. A pesar que muchos equipos dan poca importancia o están poco involucrados con la estrategia, el reto de las organizaciones es ser transparentes e invitar a cada persona a contribuir en la construcción de resultados, esto ayudará a que las personas se sientan valiosas, orienta el camino dentro de la empresa, da sentido a lo que se hace y lo motiva a buscar soluciones. En otras palabras, es saber como se puede aportar valor a la organización y darle sentido al tiempo que dedico cada día, apoyar con la creación de experiencias del cliente a pesar de no estar directamente relacionados con ellos.

    4. Conocimiento general:

      El conocimiento general del entorno, la organización, los procesos son puntos claves para que las personas se sientan en confianza de participar y tengan un sentido de pertenencia de la organización y del equipo. Estar en contacto con otras áreas de negocio, conocer cómo funcionan las cosas dentro de la organización, indagar sobre los productos, las necesidades del entorno, formar parte de la empresa, entre otros, son puntos importantes y deben ser atendidos por cada integrante de un equipo ágil. Las personas deben crear empatía con el entorno. En la medida en que las organizaciones sean transparentes hará que las personas se auto organicen y se alineen en la misma dirección y esto influye notablemente en el valor que se genera.

    5. Relaciones interpersonales:

      La capacidad de poder relacionarse y tener empatía con el equipo, con la organización es una característica importante de las personas en el proceso de transformación. Los equipos deben ser capaces de colaborar entre ellos, trabajar juntos para alcanzar los objetivos y empatizar a pesar de las diferentes disciplinas que coexisten en un ecosistema de negocio. 

No olvidemos

En un mundo con cambios tan acelerados, se requiere que las organizaciones se doten de una infraestructura que les permita afrontar los retos que se plantean y siempre deben tener presente a las personas como su activo más poderoso. Las mejores estrategias digitales necesitan talento que sea capaz de adaptarse al cambio, esté dispuesto a aprender constantemente, sea cercano a la tecnología, piense estratégicamente, se familiarice con los objetivos de la organización y sobretodo que pueda mantener buenas relaciones interpersonales.

Sin embargo, a pesar de que es nuestra responsabilidad ser buenos profesionales y nuestra motivación es hacer las cosas lo mejor posible, las organizaciones deben hacer lo necesario por propiciar un entorno de confianza, comunicar lo que se espera y ser transparente en todo momento. En la medida que esto exista, se creará el sentido de pertenencia que empodere e impulse a las personas a luchar y alcanzar objetivos.

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