Preventa en post-venta: todo técnico es un comercial

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Este fin de semana estuve en Sevilla y montamos a los niños en un coche de caballos para recorrer parte de la ciudad. Claro, ellos estuvieron alucinando.

Ibamos a hecho porque teníamos el contacto de un cochero que había atendido muy bien a nuestros amigos la vez anterior. Como éramos muchos, tuvimos que coger dos carruajes.

Algunos mayores íbamos en otro coche y tuvimos una curiosa conversación con otro cochero provocada por una pregunta: ¿qué tal estáis viviendo la crisis?

Primero me quedé sorprendido porque nos decía que se montan mucho más los turistas nacionales que los extranjeros, cosas que nunca hubiera pensado así, y que trabajo seguía habiendo, eso sí, había que currar unas jornadas muy largas que pasaban factura hasta a nivel familiar.

Había detalles que me dieron muy buena impresión. El cochero iba bien vestido, el coche y el caballo muy limpios y, aunque fuéramos hablando de otra cosa, se preocupaba de interrumpir para remarcar detalles interesantes sobre las zonas donde pasábamos.

Nos contaba que hacían muchas otras labores complementarias como compra y venta de caballos, restauración de coches, poner herraduras, etc. lo que permitía ir complementando unos periodos de mayor ocupación con otros de menor. Y que los coches tenían que estar siempre funcionando, si no podían ellos tendrían que buscar a alguien que se ocupara.

Nos hablaba de los caballos y carruajes que nos íbamos cruzando y sus diferencias de calidad. De las fiestas en las romerías y de las oportunidades que había de alquilar sus servicios fácilmente.

Nos dejaron unas tarjetas para que los encontrásemos fácilmente en el futuro o bien les mandásemos clientes si habíamos quedado contentos.

Elevándonos un poquito:
– Habían cuidado que la entrega del servicio fuera de calidad: buen aspecto, trato y asegurándose de que aprendieramos lo vital.
Haciéndonos sentir que tan caro no era por el esfuerzo, dedicación y problemas que acarreaba estar allí para que pudiéramos dar un paseo.
Diferenciando el producto: haciéndonos conscientes de lo que es bueno y malo.
Poniendo fácil contratar servicios complementarios: dejando una tarjeta y mostrando distintas opciones futuras fáciles de adquirir.

Esto es lo que yo llamo un servicio de preventa en la post-venta.

En el mundo de la tecnología: ¿instruimos y somos instruidos para tener comportamientos similares?
Si el buen técnico que ejecuta no percibe la necesitad de hacerlo ni su responsable de contárselo, posiblemente estemos haciendo el trabajo a medias. Tenemos que cuidar la entrega del servicio, darle valor, diferenciarlo y facilitar contrataciones futuras.

El cochero no creo que haya estudiado una ingeniería o un master y mira lo bien que lo hace. Por lo tanto, no es cuestión de estudios sino de actitud y percepción de necesidad. Si no haces esto, por lo menos no hagas lo contrario ¡tirando piedras contra tu propio tejado!

 

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